Que el escándalo punk ya no sea televisado no quiere decir que no exista. Revolviendo en el 'underground' es fácil encontrar una escena potente, chillona y sexy donde las mujeres llevan la voz cantante.
Esta es una de las estrofas de la canción que en abril de 1983 provocó un escándalo político al emitirse en Televisión Española:
Prefiero masturbarme, yo sola en mi cama,
antes que acostarme con quien me hable del mañana.
Prefiero joder con ejecutivos,
que te dan la pasta y luego pasa al olvido.
El grupo Las Vulpes, de Barakaldo, interpretaron su versión de Iggy & The Stooges I wanna be your dog titulada Me gusta ser una zorra que era no solamente un himno punk sino, en esta relectura, un alegato feminista. Esa actuación se llevó por delante la cabeza del director, Carlos Tena, tras la campaña del periódico ABC y la querella por escándalo público del Fiscal General del Estado.
“El error de las chicas fue salir en televisión en un horario matutino y a la vista de una audiencia que no era la suya, si Caja de ritmos se hubiera emitido a las doce de la noche, no habría existido tal escándalo” escribe Jordi Bianciotto en su libro La censura en el rock.
Hoy, casi treinta años después, ni encendiendo la tele a las doce de la noche nos encontramos con canciones como esta. Eso no quiere decir que no existan, los grupos con letras críticas, se necesitan más que nunca y el punk late con emoción en una corriente musical alternativa a la evidente.
Para las mujeres, aún minoría en el rock, Las Vulpes siguen siendo el referente español más potente, aunque las de Barakaldo sólo grabaran un single en su momento, se separaran poco después y no volviéramos a saber de ellas hasta que en 2005 se reunieran para grabar Me gusta ser, el disco que nunca pudieron hacer, y homenajear a una de sus componentes, la batería Lupe Vázquez, fallecida en 1993.
“Discos para gourmets sin oído musical, para sordos amantes de las exquisiteces y la aberración sónica, para gente con paladar de corcho y oído de metacrilato, para sibaritas con un mal gusto de cojones”, así define Discos de Mierda su catálogo, un sello en el que graban Tetallica. Formado por cinco chicas de Madrid las autoras de Peluquería de señoras nacional-socialista, son buenas herederas sónicas de Las Vulpes.
Así como también lo son Las Señoras, grupo de seis chicas también de Madrid que debutó en 2009 y tiene un 7’’ en el sello Solo para punks, aparecido un año después, titulado Digitación alternativa. La cantante es Clara (también en Silla Eléctrica) que le da un sonido peculiar al grupo por su extraño acento castellano. Punk visceral, anfetamínico, guerrero y con un teclado de por medio. En directo, Las Señoras se marcan un cover de la canción Makoki de Paraíso que merece verse en original y versión.
Una de las señoras, Núria, viene de Chopper Chicks, trío precursor de los grupos de chicas que se dan en la capital, formado en 1998 y con una cassette editada, Dirt in the skirt, por el no menos mítico sello Tres Cipotes (y reeditada en 2010 por Mis Cojones Underground en vinilo).
Otra de las Chopper fue Poison Bambee, la estupenda bajista y cantante de otra formación mítica, los Webelos, y ahora en Grupo Sub-1. Dos grupos importantes, que no son all-girls-band, pero muy característicos por la frontwoman Poison Bambee. De hecho, aquí los tenemos haciendo su versión de Me gusta ser una zorra:
Adictas al post-punk son Las Rodilleras, con canciones como Horror pleni o Cerdo pútrido. Un trío de Valencia influenciado por Parálisis Permanente o Desechables y compuesto por María a la batería, María al bajo y Gema a la guitarra y a la voz.
Un grupo de chicas es, según el concurso de pop-rock femenino Reinas, cuya final que se celebró en Barcelona el pasado mes de enero, un grupo donde al menos la mitad de su componentes son féminas. Pero no puede ser sólo cuestión de número. Para que sea un grupo de chicas son ellas las que tienen que mandar, cantar y componer. Nos alejamos un poco de las canciones del minuto y medio para conocer a las ganadoras de esa prueba, Rotten Nuttes, cinco chicas de Barcelona. Ellas no son tanto herederas de las Vulpes como de las Runaways, porque recorren una senda más rock que punk. Pero no olvidemos que el punk no es sólo sonido sino también actitud. Siguiendo también al grupo de Joan Jett nos encontramos con los más glam Las Furias, tres chicas y un chico a la batería.
Otros referentes para los grupos de chicas son las riot grrrls. En concreto L7 inspiran a las chicas de L’Hospitalet de Llobregat Metralletas Distorsionadas. Tres féminas que se juntaron a finales de 2006 para hacer versiones de Hole, Nirvana y Ramones, buscando un sonido a medio camino entre el rock, el punk y el grunge. Un tiempo después, ya tenían temas propios.
Con Las Gildas nos escoramos hacia el garage. Dos chicas y dos chicos de Vitoria dándole a las guitarras y predominando la voz de Irantzu, con un poquito de toque soul.
Y, adentrándonos un poquito, muy poco, en terrenos más pop damos con Paloma, Sonsoles y Cristina son las tres madrileñas de Madame Club, aunque Cristina es de Granada. Están seguras de que el rock no tiene sexo pero saben que pueden aportar algo interesante porque mezclan contundencia con feminidad. Entre su repertorio se cuela una versión de AC/DC y citan a PJ Harvey, Rammstein, Placebo y hasta Los Brincos como influencias.
http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/musica/esas-chicas-malas-herederas-de-las-vulpes_qLH5W5AEByyW3YkInnkHh7/